EDUCANDO


Consideramos al niño y al joven como sujeto activo en todos los ámbitos de desarrollo tanto personal, social como eclesial. Siendo esto así, al alumno no sólo se le transfieren contenidos, sino que debe comprenderlos y crearlos.
Buscamos un modelo de persona, libre y corresponsable, solidario y justo, abierto a los demás que ame y busque la verdad, comprometido en la construcción de un mundo más humano, con un estilo de vida coherente con su fe, desde Jesús como modelo que crece en edad, sabiduría y gracia.
Cada educando ha de hacerse responsable de sus propios talentos.
El alumno, independientemente de la fe que profese o del momento de búsqueda espiritual en que se encuentre, es Cristo. A este Cristo es al que acoge y sirve el educador.
Vemos al educando como alguien capaz de protagonizar su propio proceso
Educativo de desarrollo en la Fe y la Cultura, en Evangelio y Vida.
Los mismos niños que Jesús Bendecía y bendice.
También hoy nuestro servicio debe dirigirse en primer lugar a los pobres de nuestro mundo.
Apostamos por el niño, todo el niño, todos los niños y preferentemente los niños pobres.

 

EDUCADOR


 

Entendemos como educadores todos aquellos que intervienen en el proceso educativo ya que desde el ámbito estrictamente escolar, como en cualquier otro: familiar, pastoral, social, tiempo libre, etc., somos llamados a ser, “idóneos cooperadores de la Verdad”.
Todas las pobrezas del niño y del joven acrecientan en el educador de nuestra institucion la contemplación del rostro desfigurado del Señor y la propiedad de practicar, especialmente con los más necesitados, la misericordia evangélica en una atención y dedicación preferentes.
La unión de Caridad (amor) y Calidad (exigencia) se manifiesta, de manera especial, en una visión integradora del Educador.
Todos ejercemos el ministerio educativo y por tanto somos evangelizadores. Los profesores, las familias y todos los agentes que colaboran en nuestra escuela, tienen una misión que va más allá de lo profesional, docente o pedagógico. Con los que no comparten nuestra fe, tenemos en común los valores humanistas en los que se fundamenta la teoría y la práctica de nuestro ministerio educativo.
No somos selectivos no de elite: Procuramos acompañar, favorecer la autoestima de todos mediante la aceptación de cada uno. Por tanto, pondremos el ideal de la educación en la presencia activa, en la comunicación, en la escucha del educando.
Estamos abiertos a la formación continua y a toda innovación e investigación educativas en cualquier ámbito formativo.
Como educadores sentimos la urgencia de ser, “sanos” para poder “sanar”. Para ello recurrimos a:
– La luz de los hombres: asumiendo una adecuada formación teórica y didáctica.
– A la luz de Dios: haciendo un proceso de conocimiento y liberación, de personalización y evangelización, que nos transforme en hombres de fe.

 


Institución Educativa Pedro Cuadro Herrera

2018

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